
La oruga es una mariposa evolucionada.
aforismo de Valeriu Butulescu, traducido por Ulises Estrella
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Citas similares

Lo que la oruga interpreta como el fin del mundo es lo que el maestro denomina mariposa.
cita de Richard Bach
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Aquello que para la oruga es el fin del mundo, para el resto del mundo se llama mariposa.
cita de Lao-tsé
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El que madruga coge la oruga.
proverbios españoles
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La mariposa recordará por siempre que fue gusano.
cita de Mario Benedetti
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En alas de una mariposa millones de años te saludan.
aforismo de Nahuél Ceró
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¡Què pena!
Vienes siguièndome a mi
pequeña mariposa.
haiku de Kobayashi Issa
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Sobre la campana del templo posada, dormida una mariposa.
cita de Yosa Buson
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la mariposa
recordará por siempre
que fue gusano
haiku de Mario Benedetti en Rincón de Haikus (1999)
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La sabiduría es oír con alegría el canto de los pájaros por primera vez.
Elena Iglesias en Aloni Gabriel y Mariposa (2011)
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La rabia tiene el poder de cansarte por dentro y por fuera, y así siempre te gana.
Elena Iglesias en Aloni Gabriel y Mariposa (2011)
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Este es un viaje al corazón, y los viajes que van hacia adentro toman más tiempo.
Elena Iglesias en Aloni Gabriel y Mariposa (2011)
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Es cuestión de abrir ventanas y ver más allá, siempre más allá...
Elena Iglesias en Aloni Gabriel y Mariposa (2011)
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El cambio te enseña que hay más ventanas en el mundo de las que has visto hasta hoy y que puedes aprender muchas cosas nuevas cuando las abres.
Elena Iglesias en Aloni Gabriel y Mariposa (2011)
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Nada me importa, blanca o negra mariposa
Nada me importa, blanca o negra mariposa,
que dichas anunciándome o malhadadas nuevas,
en torno de mi lámpara o de mi frente en torno,
os agitéis inquietas.
La venturosa copa del placer para siempre
rota a mis pies está,
y en la del dolor llena... ¡llena hasta desbordarse!,
ni penas ni amarguras pueden caber ya más.
poema de Rosalía de Castro
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Alas de seda
Persiguiendo el perfume de risueño retiro,
la fugaz mariposa por el monte revuela,
y en esos aires enciende sutilisima estela
con sus pétalos tenues de cambiante zafiro.
En la ronda versátil de su trémulo giro
esclarece las grutas como azul lentejuela;
y al flotar en la lumbre que en los ámbitos riela,
vibra el sol y en la brisa se difunde un suspiro.
Al rumor de las lianas y al vaivén de las quinas,
resplandece en la fronda de las altas colinas,
polvoreando de plata la florida arboleda;
y la gloriosa en el brillo de sus luces triunfales,
sobre el limpio remanso de sernos cristales
pasa, sin hacer sombra, con sus alas de seda.
poema de José Eustasio Rivera
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Su serena respiración era más lenta que la de Eguchi. De vez en cuando el viento pasaba sobre la casa, pero ya no tenía el sonido de un invierno inminente. El bramido de las olas contra el acantilado se suavizaba al aproximarse. Su eco parecía llegar del océano como música que sonara en el cuerpo de la muchacha y los latidos de su pecho y el pulso de ella le servían de acompañamiento. Al ritmo de la música, una mariposa pura y blanca danzó sobre sus párpados cerrados. Retiró la mano de la muñeca de ella. No la tocaba en ninguna parte. Ni la fragancia de su aliento, ni de su cuerpo, ni de sus cabellos era fuerte.
Yasunari Kawabata en La casa de las bellezas durmientes (1961)
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Dispárame, dispara
La tele apago ya
la mariposa sin la luz cayo
ah ...me pasa a mi tambien
es uno de mis limites
por cualquier cosa caigo yo
escalofrios siento cada vez
me lo decias siempre tu
siempre tu
yo te he dicho vete
siento el perfume de la ciudad
donde me encierro en soledad
este es otro de mis limites
cuando te pienso siento que
escalofríos me dan otra vez
he sido estupida yo lo se
yo lo se
yo lo se
no pienses mas en mi
apuntame y dispara
tu corazon he roto amor disparame dispara
no pienses mas en mi
no esperes de mi nada
tu corazon he roto
amor disparame dispara aqui ...aqui
se bien quien soy yo
aunque no haya leido freud
es mi manera de pensar
la que no puedo superar
solo por esto estoy aqui
y tu a miles de quilometros
que dormiras no se con quien
ahora alli
ahora alli
no pienses mas en mi
apuntame y dispara
el corazon te he roto
amor disparame dispara
no pienses mas en mi
no esperes de mi nada
el corazon te he roto
amor disparame dispara aqui
aqui
dispara aqui
dispara
no pienses mas en mi
apuntame y dispara
el corazon te he roto
amor disparame dispara
no pienses mas en mi
no esperes de mi nada
el corazon te he roto
amor disparame dispara aqui
aqui
amor dispara aqui
amor disparame dispara.
canción interpretada por Laura Pausini
Añadido por Simona Enache
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Oda a Salvador Dalí
Una rosa en el alto jardín que tú deseas.
Una rueda en la pura sintaxis del acero.
Desnuda la montaña de niebla impresionista.
Los grises oteando sus balaustradas últimas.
Los pintores modernos, en sus blancos estudios,
cortan la flor aséptica de la raíz cuadrada.
En las aguas del Sena un iceberg de mármol
enfría las ventanas y disipa las yedras.
El hombre pisa fuerte las calles enlosadas.
Los cristales esquivan la magia del reflejo.
El Gobierno ha cerrado las tiendas de perfume.
La máquina eterniza sus compases binarios.
Una ausencia de bosques, biombos y entrecejos
yerra por los tejados de las casas antiguas.
El aire pulimenta su prisma sobre el mar
y el horizonte sube como un gran acueducto.
Marineros que ignoran el vino y la penumbra
decapitan sirenas en los mares de plomo.
La Noche, negra estatua de la prudencia, tiene
el espejo redondo de la luna en su mano.
Un deseo de formas y límites nos gana.
Viene el hombre que mira con el metro amarillo.
Venus es una blanca naturaleza muerta
y los coleccionistas de mariposas huyen.
*
Cadaqués, en el fiel del agua y la colina,
eleva escalinatas y oculta caracolas.
Las flautas de madera pacifican el aire.
Un viejo dios silvestre da frutas a los niños.
Sus pescadores duermen, sin ensueño, en la arena.
En alta mar les sirve de brújula una rosa.
El horizonte virgen de pañuelos heridos
junta los grandes vidrios del pez y de la luna.
Una dura corona de blancos bergantines
ciñe frentes amargas y cabellos de arena.
Las sirenas convencen, pero no sugestionan,
y salen si mostramos un vaso de agua dulce.
*
¡Oh Salvador Dalí, de voz aceitunada!
No elogio tu imperfecto pincel adolescente
ni tu color que ronda la color de tu tiempo,
pero alabo tus ansias de eterno limitado.
Alma higiénica, vives sobre mármoles nuevos.
Huyes la oscura selva de formas increíbles.
Tu fantasía llega donde llegan tus manos,
y gozas el soneto del mar en tu ventana.
El mundo tiene sordas penumbras y desorden,
en los primeros términos que el humano frecuenta.
Pero ya las estrellas ocultando paisajes,
señalan el esquema perfecto de sus órbitas.
La corriente del tiempo se remansa y ordena
en las formas numéricas de un siglo y otro siglo.
Y la Muerte vencida se refugia temblando
en el círculo estrecho del minuto presente.
Al coger tu paleta, con un tiro en un ala,
pides la luz que anima la copa del olivo.
Ancha luz de Minerva, constructora de andamios,
donde no cabe el sueño ni su flora inexacta.
Pides la luz antigua que se queda en la frente,
sin bajar a la boca ni al corazón del hombre.
Luz que temen las vides entrañables de Baco
y la fuerza sin orden que lleva el agua curva.
Haces bien en poner banderines de aviso,
en el límite oscuro que relumbra de noche.
Como pintor no quieres que te ablande la forma
el algodón cambiante de una nube imprevista.
El pez en la pecera y el pájaro en la jaula.
No quieres inventarlos en el mar o en el viento.
Estilizas o copias después de haber mirado
con honestas pupilas sus cuerpecillos ágiles.
Amas una materia definida y exacta
donde el hongo no pueda poner su campamento.
Amas la arquitectura que construye en lo ausente
y admites la bandera como una simple broma.
Dice el compás de acero su corto verso elástico.
Desconocidas islas desmienten ya la esfera.
Dice la línea recta su vertical esfuerzo
y los sabios cristales cantan sus geometrías.
*
Pero también la rosa del jardín donde vives.
¡Siempre la rosa, siempre, norte y sur de nosotros!
Tranquila y concentrada como una estatua ciega,
ignorante de esfuerzos soterrados que causa.
Rosa pura que limpia de artificios y croquis
y nos abre las alas tenues de la sonrisa.
(Mariposa clavada que medita su vuelo.)
Rosa del equilibrio sin dolores buscados.
¡Siempre la rosa!
*
¡Oh Salvador Dalí de voz aceitunada!
Digo lo que me dicen tu persona y tus cuadros.
No alabo tu imperfecto pincel adolescente,
pero canto la firme dirección de tus flechas.
Canto tu bello esfuerzo de luces catalanas,
tu amor a lo que tiene explicación posible.
Canto tu corazón astronómico y tierno,
de baraja francesa y sin ninguna herida.
Canto el ansia de estatua que persigues sin tregua
el miedo a la emoción que te aguarda en la calle.
Canto la sirenita de la mar que te canta
montada en bicicleta de corales y conchas.
Pero ante todo canto un común pensamiento
que nos une en las horas oscuras y doradas.
No es el Arte la luz que nos ciega los ojos.
Es primero el amor, la amistad o la esgrima.
Es primero que el cuadro que paciente dibujas
el seno de Teresa, la de cutis insomne,
el apretado bucle de Matilde la ingrata,
nuestra amistad pintada como un juego de oca.
Huellas dactilográficas de sangre sobre el oro
rayen el corazón de Cataluña eterna.
Estrellas como puños sin halcón te relumbren,
mientras que tu pintura y tu vida florecen.
No mires la clepsidra con alas membranosas,
ni la dura guadaña de las alegorías.
Viste y desnuda siempre tu pincel en el aire,
frente a la mar poblada con barcos y marinos.
poema de Federico García Lorca (1926)
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