
Las Hermanas de la Santa Cruz arrancaron todas las ninfas, pero las curvas de su cabello de mármol todavía estrangulan las hojas de parra y juguetean con su fruto. El frío se hace más intenso a medida que los hombres avanzan por las profundidades de la mansión mientras se entretienen, miran, escuchan, atentos a la maldad femenina que se esconde allí y al olor a levadura y mantequilla de la masa cuando fermenta. Fuera, la niebla llega a la altura de la cintura.
Toni Morrison en Paraíso (1999)
Añadido por Dan Costinaş
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Citas similares
Vete amor
Vete amor,
que todavía estamos a tiempo,
crees que no,
despreocupado estás contento,
vete amor,
que paz ya no tendré ni tendrás,
perderemos el sueño.
Crees que no,
los trenes y algún paragüas,
incluso el periódico leeremos mal,
querido verás,
nos preguntaremos cómo es posible
que el mundo lo sepa todo de nosotros.
Tal vez te llamaré
"diablillo (trastito) amoroso"
y "dudú dadadá",
y tu nombre será el nombre de cada ciudad,
de un gatito regado que maullará,
tu nombre estará en un cartel que hace,
de la publicidad, en la calle para mí
y yo con la nariz hacia arriba la cabeza sacudiré,
siempre allí, siempre tú...
todavía un poco más
y después todavía no lo sé.
Vete amor,
mi bárbaro invasor,
crees que no,
sonriente timador.
Vete un rato,
que paz ya no tendré ni tendrás,
vete o tendremos problemas.
Y pequeñas disputas, querido, verás
la guerra estelar que vendrá,
nuestro amor estará allí,
tembloroso (vibrante) y brillante, así...
Una vez más te llamaré
"diablillo (trastito) amoroso"
y "dudú dadadá",
y tu nombre será el frío y la oscuridad,
un gatazo desgreñado que me arañará,
tu amor será un mes de sequía
y en el cielo no hay lluvia fresca para mí
y yo con la nariz hacia arriba la cabeza perderé,
siempre allí, siempre tú...
todavía un poco más
y después todavía no lo sé.
Una vez más te llamaré
"diablillo (trastito) amoroso"
y "dudú dadadá",
y tu nombre será el nombre de cada ciudad,
de un gatito regado que maullará,
tu nombre estará en un cartel que hace,
de la publicidad, en la calle para mí
y yo con la nariz hacia arriba la cabeza sacudiré,
siempre allí, siempre tú...
todavía un poco más
y después todavía no lo sé.
canción interpretada por Amedeo Minghi y Mietta
Añadido por Simona Enache
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La grulla
Viajera que hacia el polo marcó su travesía,
la grulla migratoria revuela entre el celaje;
y en pos de la bandada, que la olvidó en el viaje,
aflige con sus remos la inmensidad sombría.
Sin rumbo, ya cansada, prolonga todavía
sus gritos melancólicos en el hostil paisaje;
y luego, por las ráfagas vencido su plumaje,
desciende a las llanuras donde se apaga el día.
Huérfana, sobre el cámbulo florido de la vega,
se arropa con el ala mientras la noche llega.
Y cuando huyendo al triste murmurio de las hojas
de nuevo cruza el éter azul del horizonte,
tiembla ante el sol, que, trágico, desde la sien del monte,
extiende, como un águila, sus grandes alas rojas.
poema de José Eustasio Rivera
Añadido por Dan Costinaş
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Las palabras son como las hojas; cuando abundan, poco fruto hay entre ellas.
cita de Alexander Pope
Añadido por Dan Costinaş
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A la amada
Así el entero día en largo, incierto
sueño gimo; mas luego cuando aduna
la noche las estrellas y la luna,
frío el aire y de sombras ya cubierto,
donde el llano es selvoso y más desierto
lento entonces vagando, una por una,
palpo las llagas que la vil fortuna
y Amor y el mundo han en mi pecho abierto.
Tal vez cansado, apoyo me da un pino
o con mis esperanzas, allí donde
suena la onda, tal vez hablo y deliro.
Mas las iras del mundo y del destino
olvidando por ti, por ti suspiro
luz de mis ojos, ¿quién a mí te esconde?
poema de Ugo Foscolo, traducido por Clemente Althaus
Añadido por Dan Costinaş
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Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.
aforismo de Cicerón
Añadido por Dan Costinaş
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Gigi L'amoroso
Ya llega Gigi l'amoroso, por donde va con su mirar hace caricias.
Gigi l'amoroso, conquistador y seductor repartiendo delicias.
Es fiesta cada vez que canta él: Zazar, Luna caprese, O sole mio.
Gigi Giuseppe pero todo el mundo le llamaba Gigi el cariñoso, traía locas a las mujeres,
a todas la mujeres, a la del panadero que cerraba la tienda los martes para...,
a la del notario una santa que nunca había faltado a su marido,
ni con el pensamiento y la viuda del consejal que no llevaba luto porque no le sentaba bien el negro.
A todas y a mí, hasta que un día llegó una americana perdió la Tramontana,
y le propuso irse a Hollywood, porque ahí tu serás el más guapo galán,
le repetía ya sin respirar.
Con que gran emoción, todas en la estación, sacamos los pañuelos en el adiós
y rezamos por él por que viera también América rendida sus pies.
Y cuando allá llegó a todas les gustó. Ya llega Gigi l'amoroso, por donde va con su mirar hace caricias,
Gigi l'amoroso conquistador y seductor repartiendo delicias.
Pues nada mas llegar ya les cantó: Zazar, Luna caprese, O sole mio,
Mucho tiempo pasó desde que se marchó, No "news" son buenas "news"
se llegó a decir, nuestra vida cambio la alegría se fue, vivimos solo por sobrevivir.
Y a pesar de saber que está lejos de aquí, a veces nos parecer oír su voz y un suspiro
también que nos llega de ahí volando en su nostálgica canción.
Conquistador y seductor con sus caricias. Gigi. ¿Gigi estas ahí escondido?,
¿no te ha ido bien por allá eh? Pero Gigi que pensabas llegar a caso a ser
Gigi el americano, ma Gigi a quién se le ocurre, tú eres Guiseppe Fabrizio,
Luca Santini y eres napolitano. "Corleone che è arrivato Gigi, che è arrivato Gigi dall'America"
¿Oyes, les oyes Gigi?, es tu público, no te vayas están todos aquí,
han debido reconocerte en la estación, Gigi canta, canta Gigi canta para ellos,
canta para mí, que no he sabido nunca mas que hablar. Venga, canta eso Gigi, eso bravo.
"Carmela lo sai che è arrivato Gigi dall'America, Rosalina senti che è arrivato Gigi da Hollywood.
Te lo dico io, ma si non mi credi...".
canción interpretada por Dalida, música de P. Sebastian, Gefingal
Añadido por Simona Enache
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Canto XXX
Tal vez a seis mil millas de nos lejana
hierve la sexta hora, y este mundo
inclina ya su sombra casi al lecho plano,
cuando el medio cielo, tan profundo,
comienza a cambiarse tanto, que alguna estrella
allá su aparecer pierde en el fondo;
y en cuanto viene la clarísima sierva
del Sol avanzando, entonces en el cielo
una a una se apagan hasta la más bella.
No de otro modo el triunfo que festeja
siempre en torno del punto que me venció,
como incluido en aquello que lo incluye,
de poco a poco de mi vista se extinguió;
por lo cual volví mis ojos a Beatriz
pues ya nada veía y me obligaba el amor.
Si cuanto hasta aquí de ella se dijo
encerrado fuera todo en una loa,
no podría ella cumplir su cometido.
La belleza que vi nos trasciende
no sólo allá, y tanto que ciertamente creo
que sólo su Hacedor la goza por entero.
En este paso más vencido me concedo
que lo fuera un autor de comedia
o de tragedia en el clímax de su tema;
pues, como el Sol a una flaca vista,
así el recuerdo de la dulce sonrisa
agotaba mi mente por mi mismo ya vacía.
Desde el primer día que vi su rostro
en esta vida, hasta llegar a esta vista,
de continuar mi canto no me vi privado,
pero ahora es necesario que desista
de ir ya más tras su belleza, poetizando,
como al cabo de sus fuerzas todo artista.
Así la dejo en manos de mayor bando
que el de mi tuba, que conduce
la ardua su materia terminando,
y con acto y voz de expedito guía
recomenzó: Hemos salido fuera
del mayor cuerpo al cielo que es luz pura:
luz intelectual, plena de amor;
amor de verdadero bien, lleno de dicha;
dicha que trasciende toda dulzura.
Aquí verás a ambas milicias
del paraíso, y a una con el mismo aspecto
en que la verás en la última justicia.
Como súbito relámpago que dispersa
los espíritus visivos, tal que priva
al ojo de ver más fuertes objetos,
así me circundó una luz viva,
y dejóme cegado con tal velo
su fulgor, que nada aparecía.
Siempre el amor que aquieta este cielo
con este saludo al que llega acoge
a fin de disponer a su llama la candela.
Tan pronto hubieron llegado a mí
estas breves palabras, comprendí
que había ascendido por encima de mis fuerzas;
y me reencendí en una visión nueva
tal que de ninguna luz más pura que fuera
no pudieran mis ojos defenderse de ella.
Y vi una luz viniendo como un río
fúlgido de fulgor, entre dos riberas
salpicadas de admirable primavera.
De la corriente brotaban centellas vivas,
que de todas partes llovían en las flores,
como rubíes que el oro circunscribe;
luego, como embriagadas de olores
sumergíanse en el admirable torbellino,
y la una se metía y la otra se salía afuera.
El gran deseo que ahora te inflama y urge,
que te expliquen lo que estás viendo,
tanto me place cuanto mayor insurge;
pero es preciso que de esta agua bebas
antes de que tanta sed en ti se sacie.
Así me dijo el sol de los ojos míos.
Y agregó todavía: El río y los topacios
que entran y salen y el sonreír de la hierba
como sombra de las veras son prefacios;
no que estas mismas cosas en sí sean acerbas;
mas por defecto de tu parte
porque tu visión no es aún tan soberbia.
No hay infante que tan súbito vuelva
su rostro a la leche, si despierta
más tarde de lo que acostumbra,
como yo por mejorar los espejos
de mis ojos, inclinándome a la onda
que se abre para que allí se prospere.
Y no bien de ella bebieron las cejas
de mis párpados, me pareció que la corriente
en su dimensión se hacía redonda.
Luego, como gente enmascarada
que se ve distinta que antes si desviste
la ajena figura que la esconde,
así se cambiaron en mayor fiesta
las flores y las centellas, en cuanto vi
a ambas las cortes del cielo manifiestas.
¡Oh esplendor de Dios por quien vi
el alto triunfo del veraz reino,
dame la virtud de contarlo como lo vi!
Luz hay allá arriba que hace visible
al creador a toda criatura
que de sólo verlo funda su paz.
Y se extiende en circular figura,
de tal tamaño que su circunferencia
sería del Sol demasiado amplia cintura;
de rayos consiste toda su apariencia
que se reflejan en la cumbre del primer móvil,
que obtiene de allí su vivir y su potencia.
Y como colina que en el agua sus laderas
espeja, como para verse bella,
cuando de verdura y flores rebosa
así, sobre la luz y flotando en torno,
vi espejarse en mil graderías las almas todas
que de nuestro mundo han hecho allí arriba su retorno.
Y si el ínfimo grado recoge
tan gran luz, ¡cuál será de esta rosa
la magnitud de sus extremas frondas!
Mi visión en lo amplio y en la altura
no se perdía, mas de todas las cosas prendía
el cuánto y el cuál de aquella alegría.
Cerca y lejos, allí, ni pone ni quita;
que donde Dios sin intermedios gobierna,
la ley natural no tiene cabida.
En el dorado centro de la rosa sempiterna,
que se dilata y se escala y resuma
olor de loas al Sol de la eterna primavera,
como quien calla y hablar quiere,
Beatriz me atrajo y dijo: ¡Mira
cuán grande es el convento de las estolas blancas!
¡Mira nuestra ciudad cuánto se extiende!
¡Mira nuestros escaños tan repletos,
que poca gente más se espera!
En esa gran sede en la que los ojos tienes
por la corona que ya está allí puesta,
antes que tú en estas nupcias cenes,
se sentará el alma, que ya fue augusta
del gran Enrique, que a enderezar Italia
vendrá antes que ella esté dispuesta.
La ciega codicia que os enferma,
os ha hecho como el niño
que muere de hambre y rechaza a la nodriza;
y hará que prefecto sea en el foro divino
un tal que en abierto y en cubierto
no andará con él por un mismo camino.
Mas poco será luego por Dios soportado
en el santo oficio: pues será arrojado
allá donde Simón Mago está por sus méritos
y hará que el de Anagni caiga aún más hondo.
poema de Dante Alighieri en La Divina Comedia, El Paraíso, traducido por Lic. Jorge Sanguinetti
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La bondad o la maldad de los actos la determina su fruto.
cita de Dalai Lama
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Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando nos esclavizan.
cita de Jean-Jacques Rousseau
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El descubrimiento de que la masa cambia con la velocidad, un descubrimiento realizado cuando se empezaron a considerar los cuerpos diminutos, finalmente forzó el abandono de la idea de que la masa es una posesión fija e inalienable de los últimos elementos, por lo que el tiempo es ahora considerado como la cuarta dimensión.
cita de John Dewey
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Donde no hay libros hace frío. Vale para las casas, las ciudades, los países. Un frío de cataclismo, un páramo de amnesia.
cita de María Elena Walsh
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La nube ignora por qué se desplaza en una determinada dirección, y a una velocidad específica. Siente un impulso... Ese es el rumbo del momento. Pero el cielo conoce las razones y las configuraciones que hay detrás de todas las nubes, y tu también las conocerás cuando te eleves a la altura indispensable para ver más allá de los horizontes.
cita de Richard Bach
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Unas pocas palabras, mientras alguien callase; las del viento en las hojas, mientras beso tus labios.
cita de Vicente Aleixandre
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Lo que defiende a las mujeres es que piensan que todos los hombres son iguales, mientras que lo que pierde a los hombres es que piensan que todas las mujeres son diferentes.
cita de Ramón Gómez de la Serna
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En realidad, toda Filosofía es esotérica, por cuanto constituye un Amor a la Sabiduría que todavía no poseemos, por aquello que todavía está escondido a nuestra visión. Y eso es lo esotérico: lo oculto, lo escondido, no por maldad premeditada de nadie, sino por nuestra propia ignorancia.
cita de Delia Steinberg Guzmán
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No hay mejor medida de lo que una persona es que lo que hace cuando tiene completa libertad de elegir.
cita de William Bulger
Añadido por Dan Costinaş
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Sueño de amor
Tú hablas con tu voz profunda y masculina
Yo respondo con mi voz suave y femenina
Tu pelo negro cerca de mi cabello rubio
Mis delicadas manos en tus manos grandes
Y entonces
Mi cuerpo esbelto en tus fuertes brazos
Dos corazones latiendo al mismo tiempo
con tal viveza, que me despierto.
poema de Cornelia Păun Heinzel en Estepona viva: Narrativa-poesía (18 marzo 2014), traducido por Alfredo Cernuda
Añadido por Cornelia Păun Heinzel
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Poema de la soledad
Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.
El tren y la mujer que llena el cielo,
tu soledad esquiva en los hoteles
y tu máscara pura de otro signo.
Es la niñez del mar y tu silencio
donde los sabios vidrios se quebraban,
es tu yerta ignorancia donde estuvo
mi torso limitado por el fuego.
Norma de amor te di, hombre de Apolo,
llanto con ruiseñor enajenado,
pero, pasto de ruina, te afilabas
para los breves sueños indecisos.
Pensamiento de enfrente, luz de ayer,
índices y señales del acaso.
Tu cintura de arena sin sosiego
atiende sólo rastros que no escalan,
pero yo he de buscar por los rincones
tu alma tibia sin ti que no te entiende,
con el dolor de Apolo detenido
con que he roto la máscara que llevas.
Allí, león, allí, furia del cielo,
te dejaré pacer en mis mejillas;
allí, caballo azul de mi locura,
pulso de nebulosa y minutero,
he de buscar las piedras de alacranes
y los vestidos de tu madre niña,
llanto de media noche y paño roto
que quitó luna de la sien del muerto.
Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.
Alma extraña de mi hueco de venas,
te he de buscar pequeña y sin raíces,
¡Amor de siempre, amor, amor de nunca!
¡Oh, sí! Yo quiero. ¡Amor, amor! Dejadme.
No me tapen la boca los que buscan
espigas de Saturno por la nieve
o castran animales por un cielo,
clínica y selva de la anatomía.
Amor, amor, amor. Niñez del mar.
Tu alma tibia sin ti que no te entiende.
Amor, amor, un vuelo de la corza
por el pecho sin fin de la blancura.
Y tu niñez, amor, y tu niñez.
El tren y la mujer que llena el cielo,
Ni tú, ni yo, ni el aire, ni las hojas.
Sí, tu niñez ya fábula de fuentes.
poema de Federico García Lorca
Añadido por Dan Costinaş
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¡Qué cosa tan extraña es la felicidad! Nadie sabe por dónde ni cómo ni cuándo llega, y llega por caminos invisibles, a veces cuando ya no se le aguarda.
cita de Henrik Ibsen
Añadido por Dan Costinaş
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Mata Hari es Apsaras, hermana de las ninfas, de las ondinas, de las walkirias y de las náyades, creadas por Indra para la perdición de los hombres y de los sabios.
cita de Anne Bragance
Añadido por Dan Costinaş
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