Lorenzo: Se echó a reír. Cuando un caballero se declara a una señorita, aunque la señorita no le quiera, le oye con agrado, baja los ojos con modestia, sonríe con dulzura. Pues ella me oyó con asombro, con un asombro insolente; levantó los ojos, abriéndolos mucho, ¡parecían dos luceros maliciosos!..., y lanzó una carcajada. La sonrisa es sonrisa, y no ofende; la carcajada ¡abofetea!
réplica en Mancha que limpia, obra de José Echegaray (1895)
Añadido por Dan Costinaş
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