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Elias Canetti

Hoy leí bien a Maquiavelo. Por primera vez me atrapó realmente. Leo sus libros con frialdad y sin amargura. Me llama la atención que Maquiavelo estudie el poder del mismo modo como yo estudio a las multitudes: consideramos el objeto de nuestro estudio sin prejuicios. Las ideas de Maquiavelo nacen de su trato personal con los poderosos y de sus lecturas. Lo mismo puede decirse, mutatis mutandis, de mi proyecto. Como todo individuo de nuestro tiempo, conozco toda la variedad de las multitudes. En una lectura sin fin, intento obtener una idea de las multitudes lejanas y cercanas.

Elias Canetti en Notas (1948)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Citas similares

Ángel Brichs

No tenemos por que huir de nuestra realidad para ver en nuestro entorno más inmediato; arte, cultura, poder, política, son el sexo y las drogas más codiciadas y que, al mismo tiempo están al alcance de muchos, eso sí, si nos lo sabemos montar primero con ese nombre sin tetas que es acudido a nosotros como una puerta que se nos abre al conocimiento del paraíso: la universidad.

Ángel Brichs en Sin tetas sí hay paraísoInformarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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José Hernández

Un libro destinado a despertar la inteligencia y el amor a la lectura en una población casi primitiva, a servir de provechoso recreo, después de las fatigosas tareas, a millares de personas que jamás han leído, debe ajustarse estrictamente a los usos y costumbres de esos mismos lectores, rendir sus ideas e interpretar sus sentimientos en su mismo lenguaje, en sus frases más usuales, en su forma más general, aunque sea incorrecta; con sus imágenes de mayor relieve, y con sus giros más característicos, a fin de que el libro se identifique con ellos de una manera tan estrecha e íntima, que su lectura no sea sino una continuación natural de su existencia.

José Hernández en La Vuelta de Martín Fierro (1879)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Alain de Botton

Creo que las personas quieren casarse para poner fin a su incertidumbre emocional. En cierto modo, quieren acabar con poderosos sentimientos, o sin duda las negativas.

cita de Alain de BottonInformarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Jean-François Revel

La televisión es la violación de las multitudes.

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Junto al mar

Amarrados al mar,
tus sueños, llevados por las olas,
arriban a puertos desconocidos
en viaje sin retorno
del que no te puedes escapar.

Van quedando lejanas y pequeñas
-como los días que pasaron sin vivir-
las manos agitadas sobre el cantil
que fue la vida;

llegando las lágrimas al mar
surcando los deseos y las promesas
que fueron quedando amontonadas
como amontonados los recuerdos
de todo cuanto fuiste.

Te vas alejando, como tu historia,
como tu sombra y tus huellas,
te vas marchando y en aire
dejando olor a despedida;
aromas de sal que te llevan
dejándote aquí para siempre.

poema de Juan Antonio Pellicer en Letras de ParnasoInformarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
Añadido por Cornelia Păun Heinzel
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Mihai Eminescu

Glossa

Tiempo pasa, tiempo torna
Todo es viejo, nuevo es todo
Bien y mal a nuestro modo
Tú calcula y reflexiona.
Nada esperes, nada temas
Olas cual olas perecen
Si te tientan, si te ofrecen
Gélido a todo quedas.

Muchas cosas se nos muestran
Al oído suenan muchas
¿Quiénes todas las recuerdan?
¿Quién siquiera las escucha?
Tú retírate a un lado
Y encuentra tu persona
Cuando con su ruido vano
Tiempo pasa, tiempo torna.

Y su lengua sin tu mente
No incline la balanza
Hacia el engañoso instante
De dicha que se disfraza.
Pues su muerte la engendra
Y un momento dura sólo
Para aquél que la comprenda
Todo es viejo, nuevo es todo.

Mero espectador de vidas
Teatro – el mundo imagina
Personajes a docenas
Más sus rostros adivina.
Y si lloran, si se enzarzan
Tú disfruta en tu recodo
Con su arte pues te muestran
Bien y mal a nuestro modo.

El futuro, el antaño
Hoja con doble semblante
Desde el fin se ve el principio
Para quien conoce el arte.
Lo pasado y venidero
El presente lo incorpora
Cuya vanidad empero
Tú calcula y reflexiona.

Ya que a los mismos medios
Lo existente se somete
El mundo cuenta milenios
Sigue triste, sigue alegre;
Más trajes, la misma pieza
Más voces, las mismas notas
Engañado tantas veces
Nada esperes, nada temas.

Nada esperes si en triunfos
Los villanos se atropellan
Te adelantarán los necios
Pese al brillo de tu estrella.
No temas, entre ellos mismos
Doblegarse tal vez prueben
No juntes tales amigos
Olas cual olas perecen.

Con los cantos de sirena
Lanza el mundo dulces redes
Nuevo actor quiere en escena
Vórtices prueban si cedes;
Tú deslízate ligero
Ciego a lo que acontece
No abandones el sendero
Si te tientan, si te ofrecen.

Si te tocan, te apartas
Si te injurian, no rechistes
Tus consejos mejor guardas
Al saber con quién te mides.
Digan todos lo que digan
Y te encuentres con quien quieras
Nada has de amar en vida
Gélido a todo quedas.

Gélido a todo quedas
Si te tientan, si te ofrecen
Olas cual olas perecen
Nada esperes nada temas.
Tú calcula y reflexiona
Bien y mal a nuestro modo
Todo es viejo, nuevo es todo
Tiempo pasa, tiempo torna.

poema de Mihai Eminescu (1883), traducido por Cătălina IliescuInformarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Federico García Lorca

La casada infiel

Y que yo me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.

En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.

El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido,
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.

Yo me quite la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo el cinturón con revólver.
Ella sus cuatro corpiños.

Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.

Sus muslos se me escapan
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.

Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.

No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.

Sucia de besos y arena,
yo me la llevé al río.
Con el aire se batían
las espaldas de los lirios.

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande, de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río

poema de Federico García Lorca en Romancero Gitano (1928)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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José Eustasio Rivera

Alas de seda

Persiguiendo el perfume de risueño retiro,
la fugaz mariposa por el monte revuela,
y en esos aires enciende sutilisima estela
con sus pétalos tenues de cambiante zafiro.

En la ronda versátil de su trémulo giro
esclarece las grutas como azul lentejuela;
y al flotar en la lumbre que en los ámbitos riela,
vibra el sol y en la brisa se difunde un suspiro.

Al rumor de las lianas y al vaivén de las quinas,
resplandece en la fronda de las altas colinas,
polvoreando de plata la florida arboleda;

y la gloriosa en el brillo de sus luces triunfales,
sobre el limpio remanso de sernos cristales
pasa, sin hacer sombra, con sus alas de seda.

poema de José Eustasio RiveraInformarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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He cumplido con los diez mandamientos del baile. El decálogo está hecho pensando en los diez Mandamientos de la Ley de Dios. Los diez mandamientos del flamenco puro, la ley del baile. El que la sigue y estudia puede tener mucho éxito:
1. Bailar en hombre.
2. Sobriedad.
3. Girar la muñeca de dentro afuera, con los dedos juntos.
4. Las caderas quietas.
5. Bailar asentao y pastueño.
6. Armonía de pies, brazos y cabeza.
7. Estética y plástica, sin mixtificaclones.
8. Estilo y acento.
9. Bailar con indumentaria tradicional.
10. Lograr variedad de sonidos con el corazón, sin chapas en los zapatos, sin escenarios postizos, sin accesorios.

cita de Vicente EscuderoInformarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Miguel Ángel Asturias

Así decían los indios más viejos, con el movimiento senil de sus cabezas bajo las avispas. O bien decían, sin perder su compás de viejos: Antes que la primera cuerda de maguey fuera trenzada se trenzaron el pelo las mujeres.

Miguel Ángel Asturias en Hombres de maíz (1949)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Byron canto a los antiguos atenienses como la primera raza que obtuvo el premio de la Gloria y Moore consigue toda nuestra simpatia con su cancion dedicada a una damisela americana a la que conocio envuelta en pieles cubriendose el vello pubico en las orillas del Schuylkill. Cuando la vi por primera vez era calida acogedora y joven. Todos conocemos esa antigua cancioncilla que alude a unos ojos que contemplaron por vez primera un tejo en el campo.

James Mangan en Una dosis de sesenta gotas de laudano, Primera gotaInformarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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En aquella iglesia había poco culto; una misa a las seis y otra a las nueve, una función solemne a mediados de mayo en que se celebraba la fiesta principal del pueblo y una novena los días anteriores costeada por las devotas del lugar, sin sermón y sin música.

Julia de Asensi en El monaguillo (1907)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Gabriel García Márquez

Durante el fin de semana los gallinazos se metieron por los balcones de la casa presidencial, destrozaron a picotazos las mallas de alambre de las ventanas y removieron con sus alas el tiempo estancado en el interior, y en la madrugada del lunes la ciudad despertó de su letargo de siglos con una tibia y tierna brisa de muerto grande y de podrida grandeza.

Gabriel García Márquez en El otoño del patriarca (1975)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Las cosas hermosas, las obras de arte, los objetos sagrados, sufren, como nosotros, los efectos imparables del paso del tiempo. Desde el mismo instante en que su autor humano, consciente o no de su armonía con el infinito, les pone punto y final y las entrega al mundo, comienza para ellas una vida que, a lo largo de los siglos las acerca también a la vejez y a la muerte.

Matilde Asensi en El último Catón (2001)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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José Eustasio Rivera

La grulla

Viajera que hacia el polo marcó su travesía,
la grulla migratoria revuela entre el celaje;
y en pos de la bandada, que la olvidó en el viaje,
aflige con sus remos la inmensidad sombría.

Sin rumbo, ya cansada, prolonga todavía
sus gritos melancólicos en el hostil paisaje;
y luego, por las ráfagas vencido su plumaje,
desciende a las llanuras donde se apaga el día.

Huérfana, sobre el cámbulo florido de la vega,
se arropa con el ala mientras la noche llega.
Y cuando huyendo al triste murmurio de las hojas

de nuevo cruza el éter azul del horizonte,
tiembla ante el sol, que, trágico, desde la sien del monte,
extiende, como un águila, sus grandes alas rojas.

poema de José Eustasio RiveraInformarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Ban Ki-moon

Cuando se violan sus derechos, se los margina y excluye, los migrantes no pueden contribuir ni económica ni socialmente a las sociedades que han dejado atrás y tampoco a aquellas a las que llegan. Sin embargo, cuando se los apoya mediante políticas adecuadas y la protección de los derechos humanos, la migración puede ejercer una influencia beneficiosa en las personas, así como en los países de origen, tránsito y destino.

Ban Ki-moon en Mensaje en el Día Internacional del Migrante (18 diciembre 2011)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Es conocido que a mano derecha de las Indias hay una isla llamada California, muy cerca a esa parte del paraíso terrenal, que está habitada por mujeres negras, sin un solo hombre entre ellas, que viven al estilo de las amazonas. Tenían el cuerpo robusto, con corazones fuertes y apasionados y grandes virtudes. La isla misma es una de las más salvajes del mundo por sus escarpadas y llamativas rocas. Sus armas están todas hechas de oro. La isla está repleta de oro y piedras preciosas por todas partes, hasta el punto que no hay otros metales.

Garci Rodríguez de Montalvo en Las sergas de Esplandián (1510)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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V.S. Naipaul

Muy pronto comprendí que había otro mundo exterior, del cual nuestro mundo colonial era sólo una sombra. Nos enviaba gobernadores y todo lo demás con lo que vivíamos: las conservas baratas que necesitaba la isla desde la época esclavista, las medicinas especiales, las monedas. Nos enviaba libros de texto y exámenes para los diversos títulos escolares. Nos enviaba las películas que alimentaban nuestra vida imaginativa, y las revistas. Todo.

V.S. Naipaul en Leer y escribir (2000)Informarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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Cornelia Păun Heinzel

Soy…

Cornelia Păun Heinzel : Soy…
Traducción de Alfredo Cernuda

Soy la gaviota que vuela siempre al sol,
soy la eólica qué te toca con su trenzas rubias
y el rayo del sol que te besa con labios ardientes.

Soy el hilo de arena que se escurre entre tus dedos,
soy la onda salvaje que danza a tu alrededor
y la perla solitaria dentro la concha de una playa.

Soy el niño que construye Castillos de arena
sin pensar que los aplastarán alguna vez,
y la eterna idealista que te ha encumbrado en sus sueños.

Soy la brisa del mar que te acaricia con sus manos,
soy la paz de el horizonte que se estira al infinito
y la canción de las sirenas que te seducen en el amplio mar.

Soy las flores de naranja que te abrazan con su perfume
soy el cielo tranquilo sin ninguna nube
y el zumbido del universo nuevo que has descubierto.
Soy...

poema de Cornelia Păun Heinzel en Antologia de la poesia universal Arte poética Rostros y versos El Salvador (2014), traducido por Alfredo CernudaInformarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
Añadido por anónimo
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Plutarco

Habiéndose hecho César dueño de toda Italia en solos sesenta días, sin haber derramado una gota de sangre, su primera determinación fue ir en seguimiento de Pompeyo; pero faltándole las embarcaciones, convirtió su atención y su marcha a la España para ver de incorporar a las suyas aquellas tropas.

Plutarco en Vidas paralelas (Pompeyo), traducido por Griego por Antonio Ranz RomanillosInformarnos sobre un problema/apéndiceCitas similares
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