
Mis pecados son mÃos. Me pertenecen.
cita de Patti Smith
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!

Citas similares
Me preguntaron qué pensaba del ilustre Mozart y de sus pecados. Respondà que habrÃa renunciado con gusto a todas mis virtudes por los pecados de Mozart.
cita de Felix Mendelssohn
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos.
cita de Albert Einstein
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!

Dios protege a los pobres al menos de los pecados caros.
proverbios judÃos
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Los pecados del Mal Ladrón son mucho más graves que los del Bueno. ¿Tendrá algo que ver con el arrepentimiento?
aforismo de Hasier Agirre
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!

La conciencia no nos impide cometer pecados, pero desgraciadamente sà disfrutar de ellos.
cita de Salvador de Madariaga y Rojo
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!

Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
proverbios persas
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Si todos nos confesamos nuestros pecados el uno al otro, reirÃamos seguro para nuestros total falta de originalidad.
cita de Kahlil Gibran
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Algunos films son trozos de vida. Los mÃos son trozos de pastel.
cita de Alfred Hitchcock
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Nunca escribo mi nombre en los libros que compro hasta después de haberlos leÃdo, porque sólo entonces puedo llamarlos mÃos.
cita de Carlo Dossi
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Si bien lo miran, no hay nadie que no experimente, en alguna ocasión u otra, y en más o menos grado, sentimientos análogos a los mÃos respecto del océano.
Herman Melville en Moby-Dick (1851)
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Un sociólogo norteamericano dijo hace más de treinta años que la propaganda era una formidable vendedora de sueños, pero resulta que yo no quiero que me vendan sueños ajenos, si no sencillamente que se cumplan los mÃos.
cita de Mario Benedetti
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!

Hacer arte es hacer lenguaje, amados mÃos, lenguaje extraño, trunco, espantoso, deforme, dinámico, flexible y claro como un rÃo para aquellos que tienen la luz puesta en sà mismos.
cita de Pablo de Rokha
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Bueno, encuentro difÃcil clasificar las canciones. Probablemente esa una mezcla de pop rock. Yo colaboré en las escritura de todas las letras. Ha estado genial. Usé algunos métodos de otra gente y otros que son mÃos. Ahora es...es como dar a la gente un poco de mi sabor.
cita de Hayden Panettiere
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Ricardo II: La corona sÃ, pero mis dolores aún son mÃos. Puedes deponer mi gloria y mi potestad, pero mis dolores no; sobre ellos todavÃa reino.
réplica en Ricardo II, Acto IV, Escena 1, obra de William Shakespeare (1595), traducido por Juan Fernando Merino
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


No se lo que pareceré a los ojos del mundo, pero a los mÃos es como si hubiese sido un muchacho que juega en la orilla del mar y se divierte de tanto en tanto encontrando un guijarro más pulido o una concha más hermosa, mientras el inmenso océano de la verdad se extendÃa, inexplorado frente a mi.
cita de Isaac Newton
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!

La causa, el único motivo del mal que me aqueja, como también el único y exclusivo remedio de mis males, eres tú, tú en persona. Tus ojos han penetrado por los mÃos hasta el fondo de mi corazón y han promovido una llama que me abrasa hasta la médula. Ten, pues, piedad de una mujer que por ti se muere.
Apuleyo en El asno de oro
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Los pecados mayores que los hombres cometen, aunque algunos dicen que es la soberbia, yo digo que es el desagradecimiento, ateniéndome a lo que suele decirse: que de los desagradecidos está lleno el infierno. Este pecado, en cuanto me ha sido posible, he procurado yo huir desde el instante que tuve uso de razón; y si no puedo pagar las buenas obras que me hacen con otras obras, pongo en su lugar los deseos de hacerlas, y cuando éstos no bastan, las publico; porque quien dice y publica las buenas obras que recibe, también las recompensará con otras, si pudiera; porque, por la mayor parte, los que reciben son inferiores a los que dan; y asÃ, es Dios sobre todos, porque es dador sobre todos, y no pueden corresponder las dádivas del hombre a las de Dios con igualdad, por infinita distancia; y esta estrecheza y cortedad, en cierto modo, la suple el agradecimiento. Yo, pues, agradecido a la merced que aquà se me ha hecho, no pudiendo corresponder a la misma medida, conteniéndome en los estrechos lÃmites de mi poderÃo, ofrezco lo que puedo y lo que tengo de mi cosecha.
Miguel de Cervantes Saavedra en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605)
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Si Tú Me Olvidas
Quiero que sepas
una cosa.
Tú sabes cómo es esto:
si miro
la luna de cristal, la rama roja
del lento otońo en mi ventana,
si toco
junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leńa,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeńos barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.
Si de pronto
me olvidas
no me busques,
que ya te habré olvidado.
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida
y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raÃces,
piensa
que en ese dÃa,
a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raÃces
a buscar otra tierra.
Pero
si cada dÃa,
cada hora
sientes que a mà estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada dÃa sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mÃo, ay mÃa,
en mà todo ese fuego se repite,
en mà nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los mÃos.
poema de Pablo Neruda
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Nostalgia
Hace ya diez años
que recorro el mundo.
¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
Quien vive de prisa no vive de veras,
quien no echa raÃces no puede dar frutos.
Ser rÃo que recorre, ser nube que pasa,
sin dejar recuerdo ni rastro ninguno,
es triste y más triste para quien se siente
nube en lo elevado, rÃo en lo profundo.
Quisiera ser árbol mejor que ser ave,
quisiera ser leño mejor que ser humo;
y al viaje que cansa
prefiero terruño;
la ciudad nativa con sus campanarios,
arcaicos balcones, portales vetustos
y calles estrechas, como si las casas
tampoco quisieran separarse mucho...
Estoy en la orilla
de un sendero abrupto.
Miro la serpiente de la carretera
que en cada montaña da vueltas a un nudo;
y entonces comprendo que el camino es largo,
que el terreno es brusco,
que la cuesta es ardua,
que el paisaje es mustio...
¡Señor! ¡Ya me canso de viajar! ¡Ya siento
nostalgia, ya ansÃo descansar muy junto
de los mÃos!... Todos rodearán mi asiento
para que les diga mis penas y mis triunfos;
y yo, a la manera del que recorriera
un álbum de cromos, contaré con gusto
las mil y una noches de mis aventuras
y acabaré en esta frase de infortunio:
-¡He vivido poco!
¡Me he cansado mucho!
poema de José Santos Chocano
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!


Canto XXX
Tal vez a seis mil millas de nos lejana
hierve la sexta hora, y este mundo
inclina ya su sombra casi al lecho plano,
cuando el medio cielo, tan profundo,
comienza a cambiarse tanto, que alguna estrella
allá su aparecer pierde en el fondo;
y en cuanto viene la clarÃsima sierva
del Sol avanzando, entonces en el cielo
una a una se apagan hasta la más bella.
No de otro modo el triunfo que festeja
siempre en torno del punto que me venció,
como incluido en aquello que lo incluye,
de poco a poco de mi vista se extinguió;
por lo cual volvà mis ojos a Beatriz
pues ya nada veÃa y me obligaba el amor.
Si cuanto hasta aquà de ella se dijo
encerrado fuera todo en una loa,
no podrÃa ella cumplir su cometido.
La belleza que vi nos trasciende
no sólo allá, y tanto que ciertamente creo
que sólo su Hacedor la goza por entero.
En este paso más vencido me concedo
que lo fuera un autor de comedia
o de tragedia en el clÃmax de su tema;
pues, como el Sol a una flaca vista,
asà el recuerdo de la dulce sonrisa
agotaba mi mente por mi mismo ya vacÃa.
Desde el primer dÃa que vi su rostro
en esta vida, hasta llegar a esta vista,
de continuar mi canto no me vi privado,
pero ahora es necesario que desista
de ir ya más tras su belleza, poetizando,
como al cabo de sus fuerzas todo artista.
Asà la dejo en manos de mayor bando
que el de mi tuba, que conduce
la ardua su materia terminando,
y con acto y voz de expedito guÃa
recomenzó: Hemos salido fuera
del mayor cuerpo al cielo que es luz pura:
luz intelectual, plena de amor;
amor de verdadero bien, lleno de dicha;
dicha que trasciende toda dulzura.
Aquà verás a ambas milicias
del paraÃso, y a una con el mismo aspecto
en que la verás en la última justicia.
Como súbito relámpago que dispersa
los espÃritus visivos, tal que priva
al ojo de ver más fuertes objetos,
asà me circundó una luz viva,
y dejóme cegado con tal velo
su fulgor, que nada aparecÃa.
Siempre el amor que aquieta este cielo
con este saludo al que llega acoge
a fin de disponer a su llama la candela.
Tan pronto hubieron llegado a mÃ
estas breves palabras, comprendÃ
que habÃa ascendido por encima de mis fuerzas;
y me reencendà en una visión nueva
tal que de ninguna luz más pura que fuera
no pudieran mis ojos defenderse de ella.
Y vi una luz viniendo como un rÃo
fúlgido de fulgor, entre dos riberas
salpicadas de admirable primavera.
De la corriente brotaban centellas vivas,
que de todas partes llovÃan en las flores,
como rubÃes que el oro circunscribe;
luego, como embriagadas de olores
sumergÃanse en el admirable torbellino,
y la una se metÃa y la otra se salÃa afuera.
El gran deseo que ahora te inflama y urge,
que te expliquen lo que estás viendo,
tanto me place cuanto mayor insurge;
pero es preciso que de esta agua bebas
antes de que tanta sed en ti se sacie.
Asà me dijo el sol de los ojos mÃos.
Y agregó todavÃa: El rÃo y los topacios
que entran y salen y el sonreÃr de la hierba
como sombra de las veras son prefacios;
no que estas mismas cosas en sà sean acerbas;
mas por defecto de tu parte
porque tu visión no es aún tan soberbia.
No hay infante que tan súbito vuelva
su rostro a la leche, si despierta
más tarde de lo que acostumbra,
como yo por mejorar los espejos
de mis ojos, inclinándome a la onda
que se abre para que allà se prospere.
Y no bien de ella bebieron las cejas
de mis párpados, me pareció que la corriente
en su dimensión se hacÃa redonda.
Luego, como gente enmascarada
que se ve distinta que antes si desviste
la ajena figura que la esconde,
asà se cambiaron en mayor fiesta
las flores y las centellas, en cuanto vi
a ambas las cortes del cielo manifiestas.
¡Oh esplendor de Dios por quien vi
el alto triunfo del veraz reino,
dame la virtud de contarlo como lo vi!
Luz hay allá arriba que hace visible
al creador a toda criatura
que de sólo verlo funda su paz.
Y se extiende en circular figura,
de tal tamaño que su circunferencia
serÃa del Sol demasiado amplia cintura;
de rayos consiste toda su apariencia
que se reflejan en la cumbre del primer móvil,
que obtiene de allà su vivir y su potencia.
Y como colina que en el agua sus laderas
espeja, como para verse bella,
cuando de verdura y flores rebosa
asÃ, sobre la luz y flotando en torno,
vi espejarse en mil graderÃas las almas todas
que de nuestro mundo han hecho allà arriba su retorno.
Y si el Ãnfimo grado recoge
tan gran luz, ¡cuál será de esta rosa
la magnitud de sus extremas frondas!
Mi visión en lo amplio y en la altura
no se perdÃa, mas de todas las cosas prendÃa
el cuánto y el cuál de aquella alegrÃa.
Cerca y lejos, allÃ, ni pone ni quita;
que donde Dios sin intermedios gobierna,
la ley natural no tiene cabida.
En el dorado centro de la rosa sempiterna,
que se dilata y se escala y resuma
olor de loas al Sol de la eterna primavera,
como quien calla y hablar quiere,
Beatriz me atrajo y dijo: ¡Mira
cuán grande es el convento de las estolas blancas!
¡Mira nuestra ciudad cuánto se extiende!
¡Mira nuestros escaños tan repletos,
que poca gente más se espera!
En esa gran sede en la que los ojos tienes
por la corona que ya está allà puesta,
antes que tú en estas nupcias cenes,
se sentará el alma, que ya fue augusta
del gran Enrique, que a enderezar Italia
vendrá antes que ella esté dispuesta.
La ciega codicia que os enferma,
os ha hecho como el niño
que muere de hambre y rechaza a la nodriza;
y hará que prefecto sea en el foro divino
un tal que en abierto y en cubierto
no andará con él por un mismo camino.
Mas poco será luego por Dios soportado
en el santo oficio: pues será arrojado
allá donde Simón Mago está por sus méritos
y hará que el de Anagni caiga aún más hondo.
poema de Dante Alighieri en La Divina Comedia, El ParaÃso, traducido por Lic. Jorge Sanguinetti
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!
