
Justifica tus limitaciones, y ciertamente las tendras.
cita de Richard Bach
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Citas similares

He sospechado alguna vez que la única cosa sin misterio es la felicidad, porque se justifica por sà sola.
cita de Jorge Luis Borges
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Si dices la verdad, no tendrás que acordarte de nada.
cita de Mark Twain
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La literatuÂra me justifica; no podrÃa entender nada sino es por ella. Es una manera de vivir y, no tenÂgo opción, es la única vida para mÃ.
cita de Manuel Vargas (2008)
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Si vives cada dÃa de tu vida como si fuera el último, algún dÃa realmente tendrás razón.
cita de Steve Jobs (2005)
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El dinero no da la felicidad, ciertamente; pero tampoco es un serio obstáculo.
cita de Josep Pla
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La memoria parece grande por lo que muestra en los recuerdos, pero lo es mucho más por lo que ciertamente esconde.
cita de Niceto Alcalá-Zamora y Torres
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La persona clonada tendrÃa sin duda como todos los demás la libertad de comportarse con respecto a sus capacidades y limitaciones y encontrar desde este punto de partida respuestas productivas. Pero para él estos «hechos del nacimiento» no serÃan ya meras circunstancias casuales, sino el resultado de una acción intencionada.
Jürgen Habermas en La biologÃa no conoce ninguna moral
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Ciertamente, es agradable ver estampado el propio nombre; un libro es siempre un libro, aunque no contenga nada.
cita de Lord Byron
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Para llegar a ser sabio, es preciso querer experimentar ciertas vivencias, es decir, meterse en sus fauces. Eso es, ciertamente, muy peligroso; más de un sabio ha sido devorado al hacerlo.
cita de Friedrich Nietzsche
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Todo lo que sucede una vez puede que no suceda nunca más, pero todo lo que sucede dos veces, sucedera, ciertamente, una tercera.
cita de Paulo Coelho
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Los caminos del alma humana, que conducen hacia Dios, hacen ciertamente, que el hombre vuelva a encontrar en sà un tesoro interior. Asà leemos también de los tres Reyes Magos, que al llegar a Belén "abrieron sus cofres".
cita de Juan Pablo II
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Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.
cita de Aristóteles
Añadido por Dan Costinaş
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Supe que era un músico importantÃsimo. HabÃa escuchado maravillas sobre la sensibilidad de su oÃdo y me inclinaba ante su religiosidad. Sin embargo, nunca pude compartir su eterna afición por su folclore nativo. Esta devoción era ciertamente auténtica y conmovedora, pero no me era posible dejar de deplorarla en un gran músico.
cita de Igor Stravinski
Añadido por Dan Costinaş
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Camino
Si esperas a la "Z" en el presente
estarás cansado al final del camino
porque que tendrás que recorrer el alfabeto entero.
Verás la primera "A" pronunciada inconscientemente
perdida en la infinidad de recuerdos,
como gotas de lágrimas
en el cáliz de ese lÃquido incoloro del presente.
Pensamientos inconclusos que flotarán caóticos en la nada,
después todo se convertirá en confuso, absurdo,
en una amalgama de imágenes, sensaciones, sueños, sentimientos...
poema de Cornelia Păun Heinzel en Estepona viva: Narrativa-poesÃa (18 marzo 2014), traducido por Alfredo Cernuda
Añadido por Cornelia Păun Heinzel
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Vete amor
Vete amor,
que todavÃa estamos a tiempo,
crees que no,
despreocupado estás contento,
vete amor,
que paz ya no tendré ni tendrás,
perderemos el sueño.
Crees que no,
los trenes y algún paragüas,
incluso el periódico leeremos mal,
querido verás,
nos preguntaremos cómo es posible
que el mundo lo sepa todo de nosotros.
Tal vez te llamaré
"diablillo (trastito) amoroso"
y "dudú dadadá",
y tu nombre será el nombre de cada ciudad,
de un gatito regado que maullará,
tu nombre estará en un cartel que hace,
de la publicidad, en la calle para mÃ
y yo con la nariz hacia arriba la cabeza sacudiré,
siempre allÃ, siempre tú...
todavÃa un poco más
y después todavÃa no lo sé.
Vete amor,
mi bárbaro invasor,
crees que no,
sonriente timador.
Vete un rato,
que paz ya no tendré ni tendrás,
vete o tendremos problemas.
Y pequeñas disputas, querido, verás
la guerra estelar que vendrá,
nuestro amor estará allÃ,
tembloroso (vibrante) y brillante, asÃ...
Una vez más te llamaré
"diablillo (trastito) amoroso"
y "dudú dadadá",
y tu nombre será el frÃo y la oscuridad,
un gatazo desgreñado que me arañará,
tu amor será un mes de sequÃa
y en el cielo no hay lluvia fresca para mÃ
y yo con la nariz hacia arriba la cabeza perderé,
siempre allÃ, siempre tú...
todavÃa un poco más
y después todavÃa no lo sé.
Una vez más te llamaré
"diablillo (trastito) amoroso"
y "dudú dadadá",
y tu nombre será el nombre de cada ciudad,
de un gatito regado que maullará,
tu nombre estará en un cartel que hace,
de la publicidad, en la calle para mÃ
y yo con la nariz hacia arriba la cabeza sacudiré,
siempre allÃ, siempre tú...
todavÃa un poco más
y después todavÃa no lo sé.
canción interpretada por Amedeo Minghi y Mietta
Añadido por Simona Enache
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Canto XXX
Tal vez a seis mil millas de nos lejana
hierve la sexta hora, y este mundo
inclina ya su sombra casi al lecho plano,
cuando el medio cielo, tan profundo,
comienza a cambiarse tanto, que alguna estrella
allá su aparecer pierde en el fondo;
y en cuanto viene la clarÃsima sierva
del Sol avanzando, entonces en el cielo
una a una se apagan hasta la más bella.
No de otro modo el triunfo que festeja
siempre en torno del punto que me venció,
como incluido en aquello que lo incluye,
de poco a poco de mi vista se extinguió;
por lo cual volvà mis ojos a Beatriz
pues ya nada veÃa y me obligaba el amor.
Si cuanto hasta aquà de ella se dijo
encerrado fuera todo en una loa,
no podrÃa ella cumplir su cometido.
La belleza que vi nos trasciende
no sólo allá, y tanto que ciertamente creo
que sólo su Hacedor la goza por entero.
En este paso más vencido me concedo
que lo fuera un autor de comedia
o de tragedia en el clÃmax de su tema;
pues, como el Sol a una flaca vista,
asà el recuerdo de la dulce sonrisa
agotaba mi mente por mi mismo ya vacÃa.
Desde el primer dÃa que vi su rostro
en esta vida, hasta llegar a esta vista,
de continuar mi canto no me vi privado,
pero ahora es necesario que desista
de ir ya más tras su belleza, poetizando,
como al cabo de sus fuerzas todo artista.
Asà la dejo en manos de mayor bando
que el de mi tuba, que conduce
la ardua su materia terminando,
y con acto y voz de expedito guÃa
recomenzó: Hemos salido fuera
del mayor cuerpo al cielo que es luz pura:
luz intelectual, plena de amor;
amor de verdadero bien, lleno de dicha;
dicha que trasciende toda dulzura.
Aquà verás a ambas milicias
del paraÃso, y a una con el mismo aspecto
en que la verás en la última justicia.
Como súbito relámpago que dispersa
los espÃritus visivos, tal que priva
al ojo de ver más fuertes objetos,
asà me circundó una luz viva,
y dejóme cegado con tal velo
su fulgor, que nada aparecÃa.
Siempre el amor que aquieta este cielo
con este saludo al que llega acoge
a fin de disponer a su llama la candela.
Tan pronto hubieron llegado a mÃ
estas breves palabras, comprendÃ
que habÃa ascendido por encima de mis fuerzas;
y me reencendà en una visión nueva
tal que de ninguna luz más pura que fuera
no pudieran mis ojos defenderse de ella.
Y vi una luz viniendo como un rÃo
fúlgido de fulgor, entre dos riberas
salpicadas de admirable primavera.
De la corriente brotaban centellas vivas,
que de todas partes llovÃan en las flores,
como rubÃes que el oro circunscribe;
luego, como embriagadas de olores
sumergÃanse en el admirable torbellino,
y la una se metÃa y la otra se salÃa afuera.
El gran deseo que ahora te inflama y urge,
que te expliquen lo que estás viendo,
tanto me place cuanto mayor insurge;
pero es preciso que de esta agua bebas
antes de que tanta sed en ti se sacie.
Asà me dijo el sol de los ojos mÃos.
Y agregó todavÃa: El rÃo y los topacios
que entran y salen y el sonreÃr de la hierba
como sombra de las veras son prefacios;
no que estas mismas cosas en sà sean acerbas;
mas por defecto de tu parte
porque tu visión no es aún tan soberbia.
No hay infante que tan súbito vuelva
su rostro a la leche, si despierta
más tarde de lo que acostumbra,
como yo por mejorar los espejos
de mis ojos, inclinándome a la onda
que se abre para que allà se prospere.
Y no bien de ella bebieron las cejas
de mis párpados, me pareció que la corriente
en su dimensión se hacÃa redonda.
Luego, como gente enmascarada
que se ve distinta que antes si desviste
la ajena figura que la esconde,
asà se cambiaron en mayor fiesta
las flores y las centellas, en cuanto vi
a ambas las cortes del cielo manifiestas.
¡Oh esplendor de Dios por quien vi
el alto triunfo del veraz reino,
dame la virtud de contarlo como lo vi!
Luz hay allá arriba que hace visible
al creador a toda criatura
que de sólo verlo funda su paz.
Y se extiende en circular figura,
de tal tamaño que su circunferencia
serÃa del Sol demasiado amplia cintura;
de rayos consiste toda su apariencia
que se reflejan en la cumbre del primer móvil,
que obtiene de allà su vivir y su potencia.
Y como colina que en el agua sus laderas
espeja, como para verse bella,
cuando de verdura y flores rebosa
asÃ, sobre la luz y flotando en torno,
vi espejarse en mil graderÃas las almas todas
que de nuestro mundo han hecho allà arriba su retorno.
Y si el Ãnfimo grado recoge
tan gran luz, ¡cuál será de esta rosa
la magnitud de sus extremas frondas!
Mi visión en lo amplio y en la altura
no se perdÃa, mas de todas las cosas prendÃa
el cuánto y el cuál de aquella alegrÃa.
Cerca y lejos, allÃ, ni pone ni quita;
que donde Dios sin intermedios gobierna,
la ley natural no tiene cabida.
En el dorado centro de la rosa sempiterna,
que se dilata y se escala y resuma
olor de loas al Sol de la eterna primavera,
como quien calla y hablar quiere,
Beatriz me atrajo y dijo: ¡Mira
cuán grande es el convento de las estolas blancas!
¡Mira nuestra ciudad cuánto se extiende!
¡Mira nuestros escaños tan repletos,
que poca gente más se espera!
En esa gran sede en la que los ojos tienes
por la corona que ya está allà puesta,
antes que tú en estas nupcias cenes,
se sentará el alma, que ya fue augusta
del gran Enrique, que a enderezar Italia
vendrá antes que ella esté dispuesta.
La ciega codicia que os enferma,
os ha hecho como el niño
que muere de hambre y rechaza a la nodriza;
y hará que prefecto sea en el foro divino
un tal que en abierto y en cubierto
no andará con él por un mismo camino.
Mas poco será luego por Dios soportado
en el santo oficio: pues será arrojado
allá donde Simón Mago está por sus méritos
y hará que el de Anagni caiga aún más hondo.
poema de Dante Alighieri en La Divina Comedia, El ParaÃso, traducido por Lic. Jorge Sanguinetti
Añadido por Dan Costinaş
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