En verdad, basta revisar unos párrafos del Quijote para sentir que Cervantes no era estilista (a lo menos en la presente acepción acústico-decorativa de la palabra) y que le interesaban demasiado los destinos de Quijote y de Sancho para dejarse distraer por su propia voz.
Jorge Luis Borges en La supersticiosa ética del lector (1930)
Añadido por Dan Costinaş
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1 Dan Costinas dijo el 16 enero 2012: |
En este ensayo, se quejaba el joven Borges de que «ya no van quedando lectores, en el sentido ingenuo de la palabra, sino que todos son críticos potenciales». |