El genio, como el cedro del Líbano, nace en las alturas, y crece y se hace fuerte a los embates de la tempestad, no en los bajos ni en la confusión de las vertientes cenagosas que se desprenden a inundarlos de la montaña.
Mariano José de Larra en Horas de invierno (1836)
Añadido por Dan Costinaş
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