El comienzo de mi vida de ermitaño ha sido poco venturoso. ¡Cuatro semanas enfermo, tosiendo constantemente! ¡Oh, estos implacables vientos y estos sombríos cielos del Norte! ¡Oh, los intransitables senderos y los calmosos médicos rurales! Pero peor que todo, incluso que la privación de todo semblante humano en torno mío, es la contaminación de Kenneth de que debo permanecer en casa, sin salir, hasta que empiece el buen tiempo...
Emily Brontë en Cumbres borrascosas (1846)
Añadido por Dan Costinaş
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