En el invierno de 196-, un hombre sorprendentemente gordo estuvo a punto de ser lanzando al baño del oso polar, una asquerosa alberca bajo él y tuvo la experiencia de casi volverse loco. Como resultado, el gordo se liberó de las trabas de una vieja obsesión, pero en el instante en que se encontró libre una soledad miserable surgió en él y extravió aún más su ya debilitado espíritu.
Kenzaburo Oé en Enséñanos a superar nuestra locura (1969)
Añadido por Dan Costinaş
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