ARMADO: Voy a confesarte que estoy enamorado; y, como es indigno en un soldado enamorarse, me he enamorado de una indigna doncella. Si desenvainando mi espada contra el capricho de una afección me librase del reprobado pensamiento de ella, haría cautivo al deseo y lo trocaría con cualquier cortesano francés por un saludo a la última moda. Estimo humillante el suspirar, y me parece que debiera renegar de Cupido. ¡Reconfórtame, muchacho! ¿Qué grandes hombres han estado enamorados?
réplica en Trabajos de amor perdidos, Acto I, Escena 2, obra de William Shakespeare (1598)
Añadido por Dan Costinaş
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