Llega un momento en que el reloj o el calendario mata toda esperanza; a cierta hora suena la alarma, que ya no es un timbre o una campana, sino una voz interna, un grito que dice dum tacet clamat, todo se ha perdido.
David Toscana en Duelo por Miguel Pruneda (2002)
Añadido por Dan Costinaş
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