Nada contribuye a tranquilizar la mente como un propósito firme, un punto en el que pueda el alma fijar sus ojos intelectuales.
Mary Shelley en Frankenstein (1818)
Añadido por Dan Costinaş
¡Comentar! | ¡Votar! | ¡Copia!

No hay ningún comentario todavía.