Peachum (al público): Hay que encontrar algo nuevo. Mi negocio es demasiado difícil, pues mi negocio consiste en excitar la compasión humana. Es verdad que hay algunas cosas que estremecen al hombre —unas pocas cosas—; pero lo malo es que, apenas aplicadas unas cuantas veces, ya no surten efecto. Porque el hombre tiene esa tremenda capacidad de hacerse insensible en cuanto lo desea. Ocurre, por ejemplo, que un hombre que ve a otro hombre en una esquina, exhibiendo el muñón de su brazo, la primera vez, por el susto, le da diez peniques; la segunda, solamente cinco, y la tercera vez lo entrega sin contemplaciones a la policía. Lo mismo ocurre con los remedios espirituales.
réplica en La ópera de los Tres Centavos, Acto I, Escena 1, obra de Bertolt Brecht (1928), traducido por Annie Reney y Onofre Lovero
Añadido por Dan Costinaş
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