La madre de familia está al margen de todas las previsiones. Es el único trabajador del mundo que no conoce salario, ni garantía de respeto, ni límites de jornadas, ni domingo, ni vacaciones, ni descanso alguno, ni indemnización por despido, ni huelgas de ninguna clase... Todo es - así lo hemos aprendido desde "chicas" - pertenece a la esfera del amor... ¡y lo malo es que el amor muchas veces desaparece pronto en el hogar... y entonces todo pasa a ser "trabajo forzado"... obligaciones sin ningún derecho...! ¡Servicio gratuito a cambio de dolor y sacrificios!
Eva Perón en La razón de mi vida (1951)
Añadido por Dan Costinaş
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