En mi mente se produjo algo parecido a un estremecimiento que alteró el panorama de mis conocimientos. Después, mucho después de que lo hubieran hecho todos los vecinos de la localidad, yo ordené las distintas piezas -antiguas y nuevas- del rompecabezas, y comprendí. Abrí la boca, y la boca se me quedó abierta. No tenía nada que decir.
William Golding en La pirámide (1967)
Añadido por Dan Costinaş
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