De la vida de Grigorescu cuentan sus obras. Una vida sencilla, callada, poderosa, dedicada toda a su arte. Además de arte nada existe por él. Allí puso su profundo amor de la naturaleza, de sus joyas y sus misterios, maravillosas en cualquier lugar, pero en particular en su país y en el seno de su gente, allí el amor de bien, de verdad y de hermosura.
Alexandru Vlahuţă en El pintor Grigorescu, un mensajero del pueblo
Añadido por Dan Costinaş
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