Una generación más tarde, cuando la democracia se había establecido en el país y de la larga historia de dictadores no quedaba sino un rastro en los libros escolares, alguien se acordó de la villa de mármol y propuso recuperarla para fundar una Academia de Arte.
Isabel Allende en Los Cuentos de Eva Luna (1989)
Añadido por Dan Costinaş
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Cierto día se presentó en la oficina del diputado Diego Cienfuegos, conocido por sus incendiarios discursos y por ser uno de los pocos políticos incorruptibles del país, lo cual no le impidió ascender a ministro y acabar en los libros de historia como padre intelectual de un cierto tratado de la paz.
Isabel Allende en Los Cuentos de Eva Luna (1989)
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Su padre opinaba que los estudios son para maricones, no se requieren libros para triunfar en la vida, sino cojones y astucia, decía, por eso formó a sus hijos en la rudeza. Con el tiempo, sin embargo, comprendió que el mundo estaba
cambiando muy rápido y que sus negocios necesitaban consolidarse sobre bases más estables.
Isabel Allende en Los Cuentos de Eva Luna (1989)
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