Y puesto que la sangre de la Patria es eterna e inmortal, puesto que en la misma arteria real fluye la marcha triunfal de Trajano, y para ser, al igual que él, otra vez y todas las veces el primero de la especie humana, me proclamo Salvador Dalí, monárquico, católico, apostólico, romano y rumano.Salvador Dalí en
Oui! à la Roumanie, traducido por Catalina Iliescu